[03.10.07] Brasil y Uruguay comenzaron a discutir en el día de ayer el intercambio de servicios sanitarios en la frontera entre ambos países, con la instalación de una comisión de salud bilateral en la localidad uruguaya de Artigas, según informaron participantes de la reunión. Esta comisión negociará los términos de un futuro acuerdo para facilitar el acceso de la población de la región fronteriza a los servicios de salud de ambos países, informó el Ministerio de Salud de Brasil en una nota de prensa. 

La comisión está constituida por representantes de los ministerios de Salud y las cancillerías de los dos países, además de la Secretaría de Salud del Estado brasileño de Río Grande do Sul. Según se estima, la suscripción de un acuerdo beneficiará a unas 200.000 personas y, en palabras del coordinador de Salud del MERCOSUR en Brasil, Carlos Felipe de Oliveira, "permitirá que la oferta de servicios de salud esté más próxima del ciudadano". 

Según Oliveira, "sin el acuerdo no existe posibilidad de organizar un sistema de recursos y servicios", por lo que "es preciso adecuar la legislación, para que atienda los problemas cotidianos de esas poblaciones". La línea divisoria compartida entre Brasil y Uruguay alcanza 1.068 kilómetros, y en un sesenta por ciento es imaginaria, ya que no sigue el curso de ríos ni está separada por otras barreras fluviales, en lo que es comúnmente denominada la "frontera seca". 

En ocasiones, en esta región, la frontera se alza dentro de las propias ciudades. De ahí la importancia de un acuerdo en materia de acceso a los servicios de salud. Según el Ministerio de Salud brasileño, el acuerdo conseguirá que los ciudadanos de estas regiones puedan acceder "con la misma tranquilidad" a los servicios sanitarios localizados al otro lado de la frontera que, "muchas veces", están centenares de kilómetros más próximos que los hospitales del propio país. 

Hasta ahora no existe una base legal concreta que permita este tipo de intercambio para disminuir las brechas asistenciales entre las necesidades de salud de la población residente en la frontera brasileño-uruguaya. Según Oliveira, "sin el acuerdo no existe posibilidad de organizar un sistema de recursos y servicios", por lo que "es preciso adecuar la legislación, para que atienda los problemas cotidianos de esas poblaciones" que hoy se encuentran desamparadas. 

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Brasil y Uruguay estudian compartir servicios sanitarios en la frontera: doscientas mil personas se beneficiarían con un acuerdo